Miedo escénico en niños y cómo ayudarlos
Para muchos chicos que estudian música, subir al escenario puede ser una experiencia emocionante y, al mismo tiempo, aterradora. El miedo escénico en la infancia es algo común y natural, pero si no ayudamos a superarlo, puede afectar la autoestima de los chicos, su motivación y su disfrute por hacer música. Es un tema en el que padres y docentes cumplen un rol clave: el de acompañar a los niños en el proceso de transformar el miedo en confianza.
Me propongo compartir algunos recursos que resultaron útiles a mis alumnos para superar el miedo escénico y disfrutar más de paso por el escenario.
Validar sus emociones sin juzgar
Cuando un niño expresa nervios o miedo antes de tocar en público, lo peor que puede pasarle es que otros minimicen lo que siente. El miedo no es una emoción que tenga buena fama… si se percibe como incorrecto o inapropiado, genera inseguridad y eso dificulta la capacidad del niño para procesar sus sentimientos.
La pregunta, entonces, es qué podemos hacer para que entiendan que sus emociones están bien, ya que, cuanto más las acepten, más fácil les resultará superarlas. Podemos decirles:
“Entiendo que estés nervioso, a muchos músicos les pasa. Estoy orgulloso de que te animes a hacerlo igualmente.”
Con este tipo de frases, le mostramos a los chicos que sentir miedo no es un problema, y que puede enfrentarlo.
Del mismo modo, también puede pasar que se sientan mal después de una presentación, por haberse equivocado en alguna parte. Podemos apoyarlos con frases como «Sé que te sentís frustrado/a por ese compás, pero tocaste muy bien el resto de la pieza. Todos cometemos errores, incluso los músicos profesionales. Te felicito”. En mi experiencia, reflexionar sobre qué salió bien y no tan bien justo al terminar la presentación en público es muy mala idea… Es mejor, el día del concierto o audición, insistir solamente en las felicitaciones, y otro día conversar sobre qué detalles pueden mejorarse, o qué partes conviene practicar más. Hablar de estas cosas el mismo día del concierto puede ser emocionalmente abrumador para los chicos. En cambio, dejar esas reflexiones para otro día los ayuda a disfrutar del hecho de haberse presentado y entender luego que cada actuación es una oportunidad de aprendizaje. Así, de a poco, están más preparados para afrontar futuras situaciones con mayor seguridad y resiliencia.
Conocer y practicar los detalles
Para que los chicos se sientan cómodos tocando, además de haber practicado las piezas que van a tocar, necesitan conocer el espacio: en qué parte del escenario van a ubicarse, cómo van a entrar y salir de él, si van a estar sentados o parados, si van a utilizar atriles o no, si van a usar partituras, cómo van a saludar al público después de tocar…
Les resulta muy tranquilizador realizar, antes de tocar, una breve práctica: entrar al escenario, ubicarse como para tocar, ensayar el saludo al público, salir del escenario.
La próxima semana continuaré con este tema.
Hasta pronto,
Mariana A. Cabal





